viernes, 8 de julio de 2011

El pensamiento crítico en la vida diaria (Parte I)

Si un día cualquiera fuese hasta su hogar, y le dijese que puedo saber exactamente que problemas fisicos le aquejan (incluso aquellos que aún no a sentido) solo mirando el patrón en el que crecen sus cabellos ¿Me creería?


¿Y si fuese mirando su sombra en un trozo de papel santificado, con la luz de una vela de cera virgen? ¿O por el sonido de su voz al hacer gárgaras con agua salada? ¿O por el patrón de la huella digital del dedo gordo del pie?


Muchas de estas ideas pueden sonar absurdas (y quizás otras no tanto), pero todas se basan en lo mismo. Son mentiras. Y como cualquier mentirilla común, pueden descubrirse enfrentándolas a los hechos. Así es como el método científico a funcionado todos estos años, mirando las pruebas (¿Es estadisticamente significativa la linea ascendente de mi dedo gordo?) y cuestionando aquello que no se ajusta a la realidad tal como la conocemos. En otras palabras, sacudiendo con fuerza los cimientos de cada idea nueva y viendo si se desmorona o se mantiene en pie. Si lo consideramos un segundo, este método es una simple extensión del sentido común que, por ser tan poco común, es tan valioso.


Sin embargo, nuestras mentes no son lógicas ni imparciales, así como nuestros sentidos no son infalibles. Con demasiada facilidad nos dejamos llevar por nuestros prejuicios y sentimientos (el miedo es uno muy poderoso), creencias, cultura y educación, lo que nos hace cometer un error tras otro. Errar es humano, al fin y al cabo. Por lo tanto no es sorprendente que gran parte de la sociedad acepte tales o cuales situaciones como normales, o que no le despierte sospecha cierto producto que promete grandes resultados con mínimo esfuerzo.


Pero sigamos agregando factores a la ecuación. El (tan manoseado) asunto del "ritmo vertiginoso de nuestra sociedad" que no promueve precisamente la reflexión, el bombardeo de información basura, la falta de cultura científica... en fin. Diariamente somos expuestos a una cantidad de información importante, pero no se engañe, querido lector, pensando que ud. es una víctima del sistema, o peor aún, que no tiene un papel activo en esta transmisión de información. Ud. puede, y debe, filtrar toda la basura que recibe y aislar lo esencial.


Así que, en un intento por darle un carácter educativo a este blog, intentaré en los próximos artículos ir enumerando los puntos importantes para iniciarse en el apasionante mundo del pensamiento crítico. Evidentemente mis capacidades son paupérrimas ante los grandes pensadores de este tiempo, así que si no le basta mi humilde lista, siempre puede acudir a ellos (recomiendo encarecidamente a Carl Sagan y su gran obra "El mundo y sus demonios", quizás la biblia, guardando las proporciones, de los escépticos de todo el mundo). Sin más dilación, comencemos:




  1. Sea realista
Volar. El sueño del hombre. Por mucho tiempo se dijo que el hombre no podría cruzar el limpio cielo azul como las aves... hasta que se pudo. Bueno no exactamente, porque fue necesario inventar una gigantesca máquina capaz de elevar su peso, algo que no tiene parecido alguno con el muchas veces elegante vuelo de las aves. Usando el ingenio, la raza humana pudo emular, con cierta cercanía, lo que podían hacer otras especies por el mero hecho de existir, pero no por eso podemos decir que el ser humano puede volar por si mismo.

¿O si podemos? San José de Cupertino, beatificado el 24 de Febrero de 1753 era conocido por sus habilidades levitatorias (Vamos, que el tipo se elevaba varios metros cuando estaba en éxtasis), tanto así que sus superiores tuvieron que pedirle como un favor que se abstuviera de andar volando por ahí, porque distraía a los feligreses (más información aquí) Aparentemente hay otros casos similares, como el de Santa Teresa de Ávila, Santo Tomás de Aquino, Santa Inés... Suma y sigue. Con todos estos antecedentes, podríamos decir que es un requisito ser religioso católico (faltaba más) para poder cruzar el espacio, pero tranquilos, creyentes de otras religiones, que uds. también tienen lo suyo.


"Voy al pueblo y vuelvo" (San José de Cupertino, de compras un día cualquiera...)
A los monjes budistas se les ha adjudicado un listado más o menos respetable de superhabilidades, todo gracias a la meditación. Por supuesto, la levitación no es una excepción. Lamentablemente no he encontrado algún nombre en particular, como en la religión católica, así que tomo prestado este párrafo de otro sitio:



"La famosa investigadora Alexandra David-Neel recogió numerosos testimonios sobre 

monjes capaces de levitar en los monasterios y lamaserias budistas del Tibet; 
All-Hallaj, famoso místico sufí que murió mutilado y crucificado entre terribles 
tormentos, era capaz de levitar -según los testigos de la época- durante sus 
éxtasis místicos; en las biografías del yogui tibetano Miralepa se afirma 
reiteradamente que este místico asiático era capaz de volar durante
largas distancias después de meditar intensamente sobre el tercer ojo, etc."

(visto en este "respetable" sitio)


Y claro, como olvidar a los famosos hinduistas voladores, los cuales se pueden ver en las calles de la India mostrando sus paranormales capacidades a los turistas y curiosos.

Aquí vemos a uno que se eleva apaciblemente (supongo que el bastón es para darle más estilo)
Con todas estas "evidencias" debería estar convencido, pero ¿Por qué parar ahí? Es por todos sabido que existen otros sólidos ejemplos de hombres voladores, como este viejo conocido

El Hombre de Acero, en uno de sus documentales...
O este, mi favorito

"Porque murió y resucitó por nosotros..."


Creo que ya he planteado mi punto ¿no?. Todos estos famosos levitadores dicen que pueden desafiar a la gravedad, pero ninguno de ellos da una explicación razonable. Pero más importante, por algún motivo no tenemos ninguna evidencia sólida de sus habilidades. No hay videos confiables, estudios serios que corroboren el fenómeno, nada a lo que sujetarse. ¿No le parece raro que algo tan impresionante como la capacidad de volar no sea de dominio público? ¿Por qué no enseñarlo en las escuelas, para que todos podamos disfrutar de sus ventajas? ¿Por qué no enseñarle a los discapacitados? Y aún más, si realmente existiese tal habilidad ¿Realmente cree que no habrían científicos investigando como funciona? 



    



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