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domingo, 23 de marzo de 2014

Un segundo en el Universo

Si la historia del Universo se resumiese en un año, desde la primera fracción de tiempo desde su inicio hasta el momento en que estás leyendo estas líneas, toda la historia de la humanidad tal como la conocemos se concentraría en los últimos segundos del 31 de Diciembre. Antes de ese momento, grandes cosas ocurrieron, a escalas tan impresionantes que superan nuestra imaginación. En épocas que ningún ser humano puede recordar, el Universo se retorció, creció, creo y destruyó cientos y miles de estrellas y mundos, en un titánico frenesí. Somos el producto de ese Universo.

Flotamos sobre un pequeño planeta, que es una parte del Sistema solar. A su vez, el Sistema solar es una parte muy pequeña de la Vía Láctea, nuestra galaxia. Junto a ella, muchas otras galaxias forman el grupo local, y este es una porción del Cúmulo de Virgo, el que junto a otros son parte de la porción del Universo que somos capaces de observar desde aquí, el pequeño planeta azul.



Una fracción de una fracción, flotando en medio del cosmos. Un breve segundo de una historia inmensa y magnífica. A esta escala, nuestras vidas son tan cortas e insignificantes que nos causa temor y excitación mirar al cielo nocturno, y recordar que formamos parte de todo esto. Si desaparecemos, tú o yo, o la especie entera, nada cambiará en el Universo. Otras especies nos reemplazarían. Si el planeta desapareciese, nada ocurrirá. Otros mundos ya han desaparecido, otros mundos vendrán. Si nuestra estrella, el corazón y motor de todo lo que es importante para nosotros, estalla y muere, el Universo no lo sentirá. Otras estrellas ocuparán su lugar.

Pero no es razón para caer en la desesperación. Tal vez somos insignificantes para el Universo, mas no vivimos a una escala universal, donde mil años no son importantes. Vivimos a un ritmo distinto, donde un minuto puede ser clave, donde un segundo puede ser un nuevo comienzo. No caminamos por el vasto espacio, lo hacemos sobre la superficie de nuestro pequeño planeta, nuestro país, nuestro barrio. Amamos, odiamos y perdonamos a otros seres como nosotros, y sus vidas, cortas y casi inexistentes a escala universal, son preciosas, únicas, y significativas a nuestra escala. Sí, en comparación con todo lo que existe, podemos parecer pequeños, y nuestra existencia puede parecer vana, pero este pequeño pedazo del Universo es nuestro, y eso lo hace el más importante para nosotros. Somos una existencia frágil y efímera, y eso nos hace invaluables.

Por eso, no debemos temer a la inmensidad del Espacio. Tú, lo que eres, tus huesos, tu carne, tu mente y tus sueños, son parte del todo, una realidad hermosa y grandiosa por explorar. Tú eres el arquitecto de tu vida, quien le da significado y valor, quien rescata, acoge y aprecia a tus semejantes, la vida, y este pequeño mundo, en un rincón del cosmos.

Tú eres quien hace significativo un segundo en el Universo.


sábado, 14 de septiembre de 2013

La homosexualidad no destruye familias (A menos que...)

Como habrán notado en este post, estoy a favor del movimiento homosexual. No porque yo sea homosexual, ni porque me esté pagando alguna empresa de lobby gay para hablar bien de ellos, o porque quiera estar a la moda. Más bien por un motivo super sencillo... ¡LAS PERSONAS TIENEN DERECHO A VIVIR COMO LES DE LA PUTA GANA! (siempre y cuando no causen daño a otros)

Como sea, el tema está candente. Hay marchas gay por aquí, y marchas anti-gay por allá. Unos dicen que quieren casarse igual que los heterosexuales, los otros dicen que pueden hacerlo... siempre y cuando sea con alguien del otro sexo. Que lo que haga en mi casa no te importa, que hay cosas que no se hacen, que de ahí a ser pedófilo un paso... en fin. Cada quien defiende su postura lo mejor que puede. Y como suele pasar, hay argumentos más comunes que otros, que pueden sonar muy razonables, hasta que realmente piensas en ellos y te das cuenta que son tonterías. Hoy comentaré uno de esos argumentos.

Hay gente que dice que, si aceptamos a los homosexuales, estaremos dañando a las familias. Y por familia se refieren a la versión tradicional: Papá, Mamá, hijos. Tan convencidos están de esto, que se hacen llamar "Pro-Familia" y organizan marchas de protesta contra el matrimonio homosexual. Chile no es la excepción.





Pero si le damos un par de vueltas a este argumento... ¿No les parece que hay algo raro? ¿Cómo podría una pareja homosexual dañar a una pareja heterosexual?

-"Oh no, desde que el vecino se casó con otro hombre te has vuelto más distante, querida..."
-"Desde que aprobaron el matrimonio gay, las cenas familiares no son lo mismo..."
-"Éramos los más unidos, pero esa condenada pareja de lesbianas tuvo que casarse a cientos de kilómetros de nuestro hogar, y ahora nuestra familia se cae a pedazos.."

¿En serio? ¿Algunas personas pueden casarse con la persona que aman, y repentinamente mi familia se va al carajo? Es absurdo.

A menos que...

A menos que el problema sea otro. Sólo veo una forma en que la homosexualidad podría destruir una familia, que en el fondo es la misma forma en que la heterosexualidad lo hace. Adulterio. Así que imaginemos esa situación. Un hombre (o mujer) heterosexual tiene una familia tradicional, con hijos y todo eso. Si quieren, también tienen un perro. Este tipo decide ir a un bar un día y se le acerca otro hombre, haciéndole insinuaciones romanticas. Y solo en beneficio del argumento, digamos que este individuo es una especie de superhombre, con todos los dones que un ser humano puede desear: belleza, inteligencia, dinero, carisma... ¿Deberíamos suponer que nuestro protagonista preferiría una aventura con este hombre a mantener su matrimonio? Eso tampoco tiene sentido, ya que estamos hablando de un heterosexual, o dicho de otro modo, un individuo que no se sentiría atraído por alguien de su mismo sexo (aún si es el más atractivo del mundo). Entonces, lo más razonable es que rechaze la invitación, y el matrimonio sigue como siempre. Pero entonces, la homosexualidad tampoco podría destruir una familia de este modo...

A menos que...

A menos que este individuo hipotético NO sea heterosexual (¿bisexual, quizás?). En ese caso, y sólo en ese caso, me hace sentido que un homosexual pueda "destruir una familia". Bueno, en el fondo, más que destruir una familia, afectaría un matrimonio y en consecuencia se podría romper los lazos familiares. O no. Cada caso será distinto. Pero entonces hemos llegado a una situación muy particular, donde el problema no es la homosexualidad (y el matrimonio gay ni de lejos) sino que es la infidelidad. Y ¡Oh, sorpresa! ¡La infidelidad también puede darse entre heterosexuales!

El matrimonio gay no tiene relación con la estabilidad familiar. Si yo tengo una familia que se ama y cuida, da igual que se casen todos los homosexuales del mundo. Lo único que va a cambiar si aceptamos el matrimonio homosexual es que los homosexuales van a ser libres de casarse con quien quieren, y ya no tendremos esos tristes casos de personas que mantienen matrimonios heterosexuales por aparentar, hasta que no son capaces de vivir por más tiempo en una mentira. Esas son familias que sufren.


lunes, 20 de mayo de 2013

¿Por qué los ateos están obsesionados con la religión?: Una experiencia personal

¿Qué tal, queridos simios? Este es su irresponsable amigo Ark, aprovechando el tiempo libre para escribir otro post.

Y este es un post que tengo pensado desde hace tiempo. Porque seguro que todos aquellos que se han sumergido en este mundillo han tenido la ocasión de toparse con la pregunta del título, y quizas tambien se estén preguntando lo mismo. ¿Por qué alguien que afirma no creer en Dios parece estar tan obsesionado con el tema? ¿No sería más razonable que deje a los creyentes vivir sus vidas en paz? Ciertamente es una crítica razonable, y me imagino que habrán tantas respuestas como ateos, así que en esta ocasión les contaré un poco mi experiencia personal, y mis motivos para explicar mi obsesión (prefiero llamarlo fascinación) por los temas religiosos. Quizás mi caso represente a otros ateos por ahí.





Pues bien. Para empezar, desde pequeño me he sentido atraído por los temas religiosos, aunque sería más correcto decir que mi atracción es por lo sobrenatural. Me encantan las historias de fantasía, los seres superpoderosos, las criaturas mágicas, y en general todo aquello que salga de la normalidad. Eso me ha hecho un simpatizante de los comics, dibujos animados, videojuegos, y, como no, religiones y mitología. Recuerdo claramente como disfrutaba leer sobre las hazañas de Hércules, las aventuras de Spiderman y las parábolas de Jesús. Para mí, todas esas cosas formaban parte de lo mismo. Por supuesto, y aunque en ese entonces mi Madre no era especialmente cercana a la Iglesia Católica, para mí leer la Biblia tenía algo especial, porque en la sociedad chilena, fuertemente cristiana, prácticamente se considera que los textos bíblicos son historias reales. ¡Imagínense lo que eso significaba para un niño soñador como yo! ¡Era como si te dijeran que Superman realmente vivía en EEUU!

Así que mis lecturas infantiles (siempre he sido un aficionado a la lectura) estuvieron llenas de textos bíblicos. Hasta recuerdo un libro de los Testigos de Jehová,  vaya a saber uno como llegó a mi casa, que no solo tenía textos bíblicos, sino que estaba lleno de ilustraciones, todo muy del estilo TdJ, con mucho color, y escenas de tigres durmiendo al lado de ciervos, etc, etc. Con el paso de los años, y con la aparición de internet en mi vida, tuve la oportunidad de ampliar mis conocimientos mitológicos. Ya no estaba limitado a lo libros de mi hogar, ahora podía curiosear en los dioses de otras culturas. Dioses Nórdicos, Aztecas, mitos Mapuches, todos estaban a mi alcance. Y otras cosas también. Leí sobre magia, demonología (con cierto temor, debo confesar), criptozoología, ángeles y arcángeles, y un sin fín de otros temas, siempre en el ámbito de lo sobrenatural. Me fascinaba todo eso, y aún me fascina.

No tiene mucho que ver con el post, pero ¿No está genial?
Y entonces ocurrió aquello. Y por aquello me refiero a mi vocación científica. Llegó la hora de escoger a que iba a dedicar mi vida, y casi sin dudar elegí el camino de la Ciencia. Así como me encanta lo sobrenatural, estoy enamorado de la Ciencia, de todo lo que es capaz de lograr, y de todo lo que es capaz de inspirar. Así que estuve por 6 años estudiando en la Universidad, aprendiendo sobre el método científico, y asimilando el pensamiento científico. Y entonces llegó el día en que mi mundo sobrenatural y el científico chocaron. Claro, el problema no era con todas aquellas historias y mitos que consideraba inventos humanos, sino con lo que para mí había sido una parte muy atractiva de la realidad. Dios y sus ángeles pasaron al banquillo de los acusados.

Este es Dios, esperando para pasar al estrado. Por su expresión diría que quiere hablar con su abogado...

Ahora, mi... llamémoslo "crisis" (aunque nunca fue un trauma ni mucho menos) ocurrió hace un par de años atrás, a lo sumo. Soy un ateo joven. Recuerdo claramente como ocurrió, un día mientras caminaba por la facultad donde estudiaba. Sucede que desde siempre me ha gustado reflexionar sobre este o aquel tema mientras camino o viajo, y muchas veces el tema tocaba algo religioso (y aún es así, aunque con otra aproximación) Y por aquellos tiempos, la existencia de Dios no era un tema para mí. Soberbiamente creía que la existencia de Dios era un hecho, así que mis cavilaciones generalmente eran sobre la representatividad de la Iglesia Católica. Después de todo, pensaba, existen muchas iglesias que claman ser los verdaderos representantes de Dios ¿Cómo distinguir a la verdadera?. Y de pronto, en medio de mis divagaciones, me di cuenta que todas mis reflexiones empezaban con un "Si Dios (realmente) existe, entonces..." Estaba poniendo la existencia de Dios en duda y eso me sorprendío. ¿Acaso no creía verdaderamente en su existencia? ¿Entonces por qué pensaba en el tema como si no estuviera seguro?

Eso me llevó a pensar en la existencia de Dios por primera vez desde hace mucho tiempo. "Quizás, y solo quizás, Dios no existe" me dije "entonces, buscar a Dios sería inútil". Pero esa idea me dejaba intranquilo, porque implicaba dejar de buscar, y el que deja de buscar no obtiene respuestas. "¿Y si dejo de buscar, y resulta que Dios si existía, después de todo? ¿Cómo voy a saberlo?" Como no estaba muy seguro del asunto, decidí dejarlo hasta ahí por el día, y volver a pensarlo en otra ocasión. Cinco minutos después, la respuesta llegó sola. "No es a Dios a quien debo buscar" me dije " Sino a la verdad. Si Dios es la verdad, lo encontraré. Si no lo es, entonces encontraré lo que sea que esté en su lugar". Desde aquel día, la búsqueda de la verdad se convirtió en mi nueva motivación.

No sé como luce la verdad, así que pongo esto (Además me gusta mucho Elvis)
Pero creo que me estoy desviando del tema. ¿Cómo responde esto a la obsesión de lo ateos? En mi caso, mi obsesión con los temas religiosos siempre ha existido. Existía cuando creía en la existencia de Dios y existe ahora, con la diferencia que ya no creo que las historias bíblicas son eventos reales. De hecho, es gracias a esta obsesión que me convertí en ateo, combinada con el pensamiento crítico que recibí con mi formación cientifica. Sin mi obsesión por la religión, probablemente no sería ateo, ya que no dedicaría tanto tiempo a reflexionar sobre el asunto, y mi pensamiento científico estaría enfocado solamente en problemas científicos. De no haber recibido educación científica, lo más seguro es que aún sería un creyente más, incluso es probable que me hubiese dedicado fuertemente a la religión, y quién sabe, ¡hasta podría ser un sacerdote! En mi caso, fue la combinación de ambos mundos lo que me ha hecho quien soy ahora.

Tal vez a otras personas les ha pasado igual. Obviamente hay otras razones para que los ateos dediquen tanto tiempo a desafiar a los pensamientos religiosos, por ejemplo, su influencia  en la sociedad (matrimonio homosexual, aborto...) o como estos son usados por personas sin escrúpulos para obtener poder e influencia, pero no me extrañaría que exista gente por ahí que simplemente, un día cualquiera, decidieron darse un tiempo para hacerse una sencilla pregunta: ¿Y si Dios no existiera...?

Pero suficiente sobre mí. Si eres ateo ¿Por qué lo eres? ¿También te han criticado tu obsesión con la religión? ¡Los comentarios están abiertos para tí!

domingo, 20 de enero de 2013

Sentimientos: esos loquillos...

¡Hey! Hola a todos, este es su amistoso comentarista Ark, en un nuevo delirio pseudo-filosófico-religioso. Hoy quiero divagar sobre un tema interesante que se relaciona mucho con nuestra forma de vivir: los sentimientos. Pero no en su dimensión más amplia, sino que acotado a un punto muy particular. ¿Se pueden forzar los sentimientos? Y para darle el puntapié inicial al texto, comenzaré con un frase bastante conocida.

"Ámense los unos a los otros, como yo los he amado"

Síp, esta es la parte religiosa del asunto. Esta es una de las enseñanzas básicas del Cristianismo, y a primera vista parece una gran idea. Claro, obviamente estamos suponiendo que el amor de Jesús (o Dios) es lo máximo a que podemos aspirar en cuestiones de amor. El super amor que todo lo vence, etc, etc. Independientemente de aquello, pensemos un poco en lo que esta enseñanza demanda, y para ello creo que necesitamos un punto de referencia, o sino ¿Cómo puedo saber si realmente amo? (hasta poético me salió)

Usemos el amor a nuestros familiares como ejemplo. No sé, a nuestra madre o padre, elijan ustedes. ¿Alguna vez han sentido el mismo amor por el vecino? Yo no, aún cuando puedo sentir mucho cariño por un vecino. ¿Han sentido el mismo amor por, no sé, el chofer del bus? ¿El vendedor de la esquina? ¿El conserje del edificio? Dudo mucho que alguien pueda amar a sus conocidos de la misma forma que a su familia. No porque seamos cerdos egoistas, sino porque estas personas tienen un menor efecto en nosotros. Tal vez porque no los conocemos bien, quizás porque hay cosas en ellos que no nos agradan, que se yo. Esta situación a mí me parece de lo más natural, y creo que nos representa a todos.

Ok, volvamos a la frase. Claramente tiene un sentido imperativo. Debes amarlos a todos, buenos o malos, ya que ¿Qué logro hay en amar a los que te aman?

"Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto"

Más allá de que aspirar a la perfección esta dificil (¿Que rayos significa ser perfecto, de todos modos?) Jesús nos pide que los amemos a todos. No obstante hay un pequeño gran problema con esto. ¿Es posible controlar los sentimientos? Los sentimientos surgen, muchas veces sin una causa explicable. Por la convivencia, experiencias compartidas y buenos recuerdos, el amor puede aparecer. Pero no puedes obligar a alguien a amarte (puedes intentarlo, pero no creo que tengas mucha suerte). Lo mejor que puedes hacer es intentar despertar el amor en otra persona, que es de lo que se trata conquistar a una chica, por ejemplo, pero eso no te asegura nada. De igual forma, no puedes forzarte a amar a alguien, aunque puedes fingir que sí lo haces.

Lo mismo va para otros sentimientos. Nadie va por la vida diciendo "A partir de hoy voy a odiar a Roberto" o "empezaré a sentir celos de Laura". U odias a Roberto porque es un imbécil, o sientes celos de Laura porque trata de robarte a tu marido. No lo decides, solo pasa. Entonces, no tiene sentido que te ordenen amar a la gente, porque no tenemos un switch de amor que se activa cuando nos de la gana. Y ya que estamos, bastante dificil te lo ponen algunos personajes, que parecen empecinados en que los desprecies.

Mi postura ante el tema es diferente. Creo que intentar reprimir o forzar el surgimiento de los sentimientos es, al menos, inútil. Lo que no significa que deba dar rienda suelta a mi odio. ¿Cómo reaccionar, entonces? No es necesario amar a todo el mundo, basta con que los trates con respeto y amabilidad. Si alguien te resulta especialmente molesto, puedes hablar del tema con esa persona (por favor, trata de no romperle la cara a golpes, que eso nunca soluciona los problemas) o puedes ignorarla. Si sientes envidia o celos, trata de reflexionar sobre las causas. Mucha veces los celos estan infundados, y aquel a quien envidias quizás no es tan afortunado como parece.  

Los sentimientos no se pueden activar y desactivar, pero se pueden encauzar en direcciones constructivas. Y para ello, nada mejor que la reflexión y el autoconocimiento. La moraleja vendría siendo "Conócete a ti mismo" O como dice la Dra. Ana María Polo "Sea cortés, ande con cuidado, edúquese lo más que pueda, y respete para que lo respeten"

He dicho, ¡Caso cerrado!

sábado, 18 de agosto de 2012

La Fe no es una virtud

Hace tiempo leí en un libro la siguiente historia: Cierto día, un adinerado noble oriental quiso ir de visita a un pueblo vecino. Así que le pidió al cochero que preparara su carruaje y emprendieron el viaje... exactamente en la dirección contraria a dicho pueblo. La gente en la calle, al enterarse del destino del noble, le gritaba "¡Vas en dirección contraria!", pero el noble les respondía "No importa, tengo tiempo de sobra" o "No hay problema, mis caballos son los más rápidos". Al final, el noble nunca llegó a su destino…

Ahora que lo pienso, es una historia muy mala. Pero creo que ejemplifica bastante bien este fenómeno conocido como Fe. Así como el noble, las personas con Fe tienden a taparse los oídos a las críticas, sean estas buenas o malas. Simplemente no les importa. Y esto, a mi parecer, no es precisamente una virtud.


Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
- Hebreos 11:1


Vale aclarar que en este artículo pretendo referirme a la Fe de la forma en que es usada por la Iglesia Católica y Cristiana en general, que es la visión que mas me concierne (Chile es un país con un alto porcentaje de religiosidad, o eso dicen las encuestas). Pues bien, nada más empezar este artículo me di cuenta de que tenía una falencia esencial. “Diablos, ¿Qué es la Fe, en definitiva?” me pregunté. Todos tenemos (supongo) una idea de lo que sería, pero por si las dudas decidí revisar un poco por la red. He aquí un texto del blog Ciberpastor, escrito por el Pastor Ricardo Botto sobre el tema, y de donde saqué la cita bíblica. 

¿Lo leyó? ¿No? No importa, podemos resumir el texto con algunas de sus frases, por ejemplo esta:

“La fe nos da la seguridad de las cosas que estamos creyendo ya son nuestras”


El Pastor hace una acotación bastante interesante. Según él, no es lo mismo fe y esperanza, ya que la esperanza se proyecta al futuro y no es segura. Por ejemplo, si tengo la esperanza de ganarme un premio gordo, puede que no ocurra. Pero si tengo Fe, entonces es seguro que me lo ganaré. La fe es la certeza absoluta. De hecho, da un ejemplo un poco macabro, a mi parecer:

 “Una hermana enferma de cáncer decía: “Yo sé que Dios me sanará algún día.” Y se murió. Algunos hermanos se preguntaban porque esas palabras llenas de fe no funcionaron. La respuesta es sencilla no eran palabras llenas de fe sino llenas de esperanza.”

O sea, Dios no intervino porque la monja no supo como pedir el favor. Hablando de burocracia…

Entonces, la fe es certeza. Bien, pero ¿Qué sostiene esta certeza? Por ejemplo, puedo afirmar con absoluta certeza que estoy usando una computadora para escribir esto. ¿Cómo lo sé? Porque la puedo ver frente a mí, porque la puedo tocar y cada vez que presiono las teclas aparece el texto en la pantalla… Claro, si nos ponemos filosóficamente fastidiosos, podríamos decir ¿Y como sabes que tus sentidos no te están engañando? Y nos meteríamos en un tema largo y engorroso sobre lo que es la realidad, y si vivimos en una ilusión, etc, etc. Así que por ahora, asumamos que lo que puedes ver y sentir, si es que no te has metido algún alucinógeno, es real. Entonces, mi certeza tiene una razón de ser.

¿Qué pasa con la Fe? ¿Dónde está su sustento? Si entiendo algo de este asunto, el sustento de la Fe es Dios. Pero siempre es bueno dar un vistazo a otras opiniones, así que nuevamente revisemos la red. Ramón Sotomayor, autor de una breve columna  en este sitio, dice que el sustento de la Fe cristiana es la certeza de la resurrección de Jesús, tal como lo propuso el apóstol Pablo en sus cartas. La Iglesia Navarra indica lo mismo, pero también nos señala que la Fe se sustenta en la palabra de Dios. Parece que estamos acercándonos a algo. En este otro sitio se pueden ver afirmaciones similares, junto con este párrafo, que me permito citar:

“La esperanza consiste en un deseo y en la creencia firme en que éste se hará realidad. Cuando tenemos fe se apodera de nosotros la convicción de que nuestro deseo YA ha sido concedido. Creer es la base de la esperanza. Convicción y certeza es el sustento de la fe.”

Pues bien, parece que ya podemos hacernos una idea de lo que es la Fe (para los cristianos) y en que se sustenta. Primero, es la convicción de que lo que deseo ya es realidad. Segundo, se sustenta en la palabra de Dios y en la resurrección de Jesús, y dado que conocemos la historia de Jesús  a través de la Biblia, que supuestamente es la Palabra de Dios, entonces podemos afirmar que la palabra de Dios es el mayor sustento de la Fe.

Bien, no estaba tan errado con mi impresión inicial, así que continuemos.  ¿Cuál es, entonces, el problema que tiene la Fe? Dado lo que hemos conversado hasta acá, el principal problema es que se sustenta en supuestos. Primero, que existe Dios. Segundo, que Dios se comunicó/comunica con nosotros. Tercero, que su mensaje está íntegramente representado en la Biblia (o en sus mediadores humanos) y que no contiene errores ni falacias, o simplemente, engaños. Si cualquiera de estos supuestos se derrumba, la Fe pierde su sentido.

¿Por qué considero que el sustento de la Fe se construye con supuestos? Veamos cada punto. No existe evidencia de que Dios exista, y creo que en eso deberíamos estar de acuerdo, incluso si eres creyente. Esto no implica que Dios efectivamente no exista, sino que existe una altísima probabilidad de que no exista. Claro que el tema también da para mucho, y espero tocarlo en otro artículo, así que, por motivos didácticos, supongamos que sí existe Dios, visto como el creador de todo lo que existe. El que Dios exista, no obstante, no implica que se comunique con nosotros, o que nos esté vigilando. Dios podría estar en estos momentos en el otro lado del Universo y no tener idea de lo que pasa acá, lo que a mi me haría más sentido que un Dios bondadoso que observa tranquilamente el sufrimiento humano. También puede darse el caso de que a Dios no le interese comunicarse con nosotros, o que no pueda. Quien sabe.

Ok, nuevamente por motivos didácticos, supongamos que Dios existe y que puede comunicarse con nosotros (y quiere). ¿Deberíamos suponer que la Biblia es la mejor representación de su mensaje? Me temo que no, y puedo decirlo por dos razones. Primero, las contradicciones bíblicas. Si tienen tiempo y ganas, pueden darle un vistazo a este sitio, que enumera nada menos que 101 contradicciones, y puede que haya más. En segundo lugar, las múltiples versiones de la Biblia. ¿Cuál de todas las versiones actuales de la Biblia es la que representa mejor el mensaje de Dios? ¿Todas? ¿Algunas? ¿Ninguna? ¿Cómo podemos saberlo? Estas preguntas son tema de un libro muy interesante y agradable de leer, llamado “Jesús no dijo eso”, donde Bart Ehrman, su autor, comenta las técnicas de análisis usadas por especialistas para determinar la autenticidad, historia, y posibles errores de traducción (o manipulaciones) de los textos bíblicos actuales. Como curiosidad, Ehrman empezó su “búsqueda de la verdad” precisamente por sus creencias fundamentalistas, las que cambiaron con el tiempo y el peso de la evidencia. Un ejemplo de honestidad intelectual.

De acuerdo a lo anterior, y si logré convencerlos, tendríamos que afirmar que la Fe no tiene una razón sólida para existir. Su origen tiene más en común con los sentimientos que con la lógica o la evidencia. Pero si es así, ¿Esto le resta valor a la Fe? Alguien podría argumentar que tampoco hay evidencia de la existencia del amor, y aun así no se cuestiona su existencia. Respecto a esto, quiero que hagamos un ejercicio. ¿Recuerdan a su primer amor? Traten de hacerlo  por un momento. Recuerden no solo a la persona, sino lo que sentían en esos tiempos. ¿Lo tienen? ¿Recuerdan la intensidad con que amaban en esa época? La mayoría de nosotros cuando está enamorado pierde “la objetividad”, por decirlo así. De eso se trata el amor, después de todo. El enamorado puede afirmar, con total convicción, que el objeto de su amor es la persona más perfecta del mundo, a pesar de que cualquier otro dudaría mucho en apoyar tal afirmación. El amor es ciego, dicen. Y aunque el sentimiento es genuino, éste deforma la realidad y la pinta color de rosa. Si lograron recordar a su primer amor, se darán cuenta de que ese sentimiento tan intenso que parecía ser definitivo, no era tal (Bueno, supongo que cada quién tendrá su propia experiencia, tampoco puedo saberlo, pero espero que se entienda el ejemplo) De igual forma, la Fe es ciega. Y así como un joven enamorado puede hacer muchas estupideces, una persona llena de Fe puede cometer otras tantas. Nuevamente el sentimiento existe, pero no es el mejor consejero.

Retomemos esa cita que decía “La esperanza consiste en un deseo y en la creencia firme en que éste se hará realidad. Cuando tenemos fe se apodera de nosotros la convicción de que nuestro deseo YA ha sido concedido. Creer es la base de la esperanza. Convicción y certeza es el sustento de la fe.”. ¿Es suficiente una creencia para hacer una realidad? Si creo fervientemente en que ganaré un premio gordo, ¿Me permitirá ganarlo? ¿Querer es poder? Suena bonito, pero veamos que tan cierto es esto. Un joven desea fervientemente convertirse en un gran pianista. Lamentablemente sus habilidades musicales son pésimas. ¿Se convertirá algún día en el gran pianista que sueña? Quizás, pero seamos realistas.  No solo le costará un esfuerzo enorme, sino que probablemente no alcance el nivel de personas más dotadas. En este ejemplo, podríamos decir que su deseo no fue suficiente… pero ¡Ay!, mi ejemplo tiene una falla. Ya que alguien podría argumentar “¿No fue acaso su deseo el que le permitió adquirir las habilidades de un pianista? De no ser por su deseo, este joven nunca hubiese mejorado tanto…” Y esto es cierto, pero revisemos la situación nuevamente.

¿Fue el deseo la causa de su mejora? ¿O fue la práctica? ¿Podríamos decir que fue su Fe en convertirse en un gran pianista lo que le permitió mejorar, o fue su dedicación? Creo que estamos de acuerdo en que es el trabajo duro el que le permitió desarrollarse, más allá del simple deseo. Pues, el deseo es como el combustible, pero son los actos los que cambian las cosas. Y digo esto, porque la visión religiosa de la Fe se queda en la primera parte. No basta con tener Fe para que el mundo sea un mejor lugar, sino que hay que trabajar en él.

Vuelvo a esta frase: “Cuando tenemos fe se apodera de nosotros la convicción de que nuestro deseo YA ha sido concedido”.  Si el joven de mi ejemplo hubiese tenido una Fe sólida en que quería ser pianista, según esta frase YA sería un pianista maravilloso. Nada más absurdo. La Fe no mueve montañas, son las personas las que lo hacen. Y el peligro de la Fe en Dios es que no es una fe que motive a la acción, sino a la espera. El que tiene esta Fe deja sus responsabilidades en el ser todopoderoso, que por ser tal, siempre responderá a las súplicas, porque nada es imposible para él. Pero ¿Y si Dios no existe?, ¿Quién se encargará de nuestros problemas? ¿Y si no es todopoderoso? ¿Y si no es misericordioso? Esta Fe se convierte, entonces, en un arma de doble filo.

Ya para terminar, y dado que me he alargado más de lo que esperaba, quiero señalar un asunto. Si la Fe, como afirmo, es una convicción ciega, basada nada más que en un fuerte sentimiento… ¿Por qué ha sido promovida con tanto entusiasmo por la religión? Volviendo al ejemplo del enamorado, si un padre, un hermano o un amigo ve dicha persona está a punto de cometer una estupidez por su amor ¿No intentaría detenerle? Ciertamente, un padre que ve a su hijo embriagado por un sentimiento, hará lo posible por poner paños fríos a la situación, invitándolo a la reflexión, aconsejándole con la esperanza de que el muchacho pueda tomar la mejor decisión. Tanto más debería hacer la religión, que pretende asumir el papel de guía de la humanidad. No obstante, estas instituciones promueven lo contrario, aplauden cuando una persona deja de reflexionar, y estimulan la entrega total e incondicional. Yo, y muchos más, decimos “¡Desconfía cuando no te permitan pensar por ti mismo! Hay algo que no quieren que sepas” Y sí, los motivos de la religión son bastante claros. Hablamos de una filosofía plagada de contradicciones, porque aspira a ser divina cuando es humana, ¿No es la Fe muy conveniente, entonces? Aquel que se entrega sin condiciones no se permite cuestionar, y sin cuestionamiento no hay peligro.

En fin, suficiente (Me entusiasmé con el tema). Como siempre, agradecería profundamente cualquier comentario al respecto, especialmente de los creyentes, porque no hay nada más sano que un debate honesto.

Será hasta otra.

miércoles, 13 de junio de 2012

¡Aniversario!

Queridos lectores, con una profunda emoción me dirijo a ustedes. En un día como hoy, hace 12 meses, inicié este blog. ¡Mi primer año en la blogósfera!

No voy a decir frases clichés del tipo "Nunca creí que este proyecto duraría tanto", porque ni es tanto tiempo, y porque no creo que alguna persona empiece un proyecto pensando en que va a quedar a medio camino. Si es por eso, mejor no hacer nada. Pero, espero me permitan un segundo de nostalgia, al recordar aquellos tiempos en que escribía sin esperanzas de ser leído, solo por el placer de escribir.

Ok, basta de nostalgia. ¡Es hora de las estadísticas!

El premio al país que más me ha visitado va para.... (¡ratatatan!) ¡España! Con 297 visitas a la fecha. En segundo lugar queda mi querido Chile con 262, y luego México, con 242. ¡Muchas gracias a todos!, especialmente a los hermanos españoles que no lo están pasando tan bien. Por cierto, no me esperaba recibir visitas de Rusia (87) o Alemania (71), así que mención honrosa para ustedes, muchachos.


Y en las entradas más visitadas, con un merecido primer lugar, tenemos a "Sobre el Santo Prepucio y otros menesteres" (110 visitas). Debo decir que ese día estaba inspirado (y con un tema como ese, imposible perder). En segundo, pero no segundón, está "¿Por qué se pega la puerta del congelador?", uno de los pocos momentos culturales del blog, y en tercer lugar, el anuncio de la "Conferencia sobre Bonobos, por Isabel Behncke". Sospecho que mi promesa (no cumplida) de un video de Isabel ligera de ropa tuvo algo que ver.




Con eso, doy por terminado este feliz año online, y doy comienzo a una nueva era de "El simio Amaestrado", que vendrá... más o menos igual. No prometo nada, solo algunos delirios filosóficos de parte de un servidor, más pensamiento crítico, humor donde se pueda, y maravillas científicas. Así que, si te ha gustado hasta ahora, eres bienvenido a mirar, y aportar.

Y para terminar el artículo.... ¡FIESTA!




martes, 20 de diciembre de 2011

¿Es la homosexualidad anti-natural?


Uno de los argumentos más usados por los "detractores de la homosexualidad" es que este tipo de relaciones van en contra de la naturaleza, lo que a mí siempre me ha parecido una posición de lo más razonable. Después de todo, y como seres sexuados que somos, solo un hombre y una mujer pueden tener descendencia y transmitir sus genes (¡sexo, sexo!)

Pero ¿A que nos referimos con "ir en contra de la naturaleza"? Ese concepto, la verdad, me parecía un poco ambiguo, y en mi afán escéptico decidí darle otra vuelta de tuerca al asunto. Para empezar, hablemos de las leyes de la naturaleza. ¿Qué es una ley natural? o mejor ¿Existen tales leyes? En ciencia se acostumbra a llamar leyes a ciertas proposiciones que indican una relación estable entre ciertos factores, y que se basan en la observación y aplicación del método científico. Y aunque hablar de "ley" le da un carácter muy impresionante, estas leyes no son como las que la sociedad se impone mediante los sistemas judiciales. Me explico. Imaginen que meten varios cubos en una caja, y luego agitan la caja de lado a lado por un rato. Al abrirla, descubren que los cubos se han ordenado unos al lado de los otros, y como les llama la atención, repiten muchas veces la experiencia. Basados en esto, eventualmente ustedes podrían proponer la "Ley de los cubos ordenados", que podríamos describir como

"En condiciones de caja agitada, n cuerpos cúbicos se ordenaran de tal forma que las caras adyacentes se enfrenten unas con otras."

Que ejemplo más pelotudo, ¿verdad? En fin, digamos que este enunciado se convierte en ley, y que un buen día, un curioso muchacho decide poner a prueba la ley, básicamente por joder. Mete los cubos en la caja, la agita, y ¡Oh, sorpresa! Uno de los cubos no se ordenó. ¿Va este cubo en contra de Ley (lo que se diría un ilegal)? Sí, porque claramente no se ajusta a lo que nosotros esperábamos, pero ¿Es eso antinatural?

¡Por fin, al punto al que quería llegar! Aun cuando algo no se ajuste a la "ley natural" no significa que sea antinatural, porque las supuestas leyes son una forma en que los humanos tratamos de describir y clasificar los fenómenos naturales. Por lo tanto, algo puede suceder el 99,99 % de las veces, pero también podría NO SUCEDER, lo que es completamente natural. De hecho, es bastante curioso leer sobre la explicación de una ley natural, y en el párrafo siguiente las excepciones a la regla. O si prefieren, no existe un "Juez Naturaleza" que vele por el cumplimento de sus reglas y castigue a los infractores.

¿De qué estábamos hablando? Ah, sí, la homosexualidad. Todos sabemos que la idea de ser una especie sexuada es aparearnos con el sexo complementario, tener crías y pasar los genes, cosa que nuestros estimados gays no cumplen. Claramente es un comportamiento "improductivo", pero la pregunta es si esto es anti-natural, y como yo lo veo, dado que en estricto rigor no existen las leyes naturales (más que en nuestra mente), lo único que nos queda es observar si este tipo de comportamiento se da en la naturaleza. En ese caso, algo anti-natural sería ver a un perro volador, y algo natural que los insectos puedan "metamorfosear"

Dicho esto, veamos si otros animales tienen conductas homosexuales. Entro a google, escribo los términos... ah, Wikipedia, siempre dándome una mano... y lo que obtenemos es lo siguiente:

Animales con conductas homosexuales descritas: Bisonte americano, Bonobo y OTROS SIMIOS, Delfín Mular, Elefante (en serio?), Hiena Manchada, Jirafa, Lagartijas, León (Oh, cosas de monarcas), Libélula, Macaco Japonés, Oveja, Aves y Chinches (aquí para detalles)

Mmmm, que curioso. Tal parece que el pervertido, desviado y antinatural comportamiento homosexual es más común de lo que creía. En ese caso, creo que decir que la homosexualidad es anti-natural es incorrecto, ya que se da en la naturaleza, y con más frecuencia de lo que esperaba.

¿Valdrá la pena seguir con el tema? Creo que en otra ocasión. Pero como reflexión final, algo que se me acaba de ocurrir. Si uno de los objetivos primordiales de todos los seres vivos es la reproducción, ¿Es el celibato anti-natural? o planteado de otra forma ¿Existe el celibato en otras especies?. Queda de tarea para la casa, niños.